sábado, 1 de junio de 2013

Cuchiddas también se cambia de casa

http://www.tumblr.com/blog/lashistoriasdecuchi  Las nuevas historias de Cuchi, desde ahora en el enlace!!!!

Disfrutando la lluvia y el barro de Pelarco

Regresando, luego de dejar a Claudio en su furgón, con el limpia parabrisas a media velocidad, muevo las rueditas del Señor Jerbo con cautela entre las pozas de agua, un caballo pretencioso, corre junto al auto como incitándome a competir, absurda cosa considerando el estado y largo del camino, ambos sabemos que el ganaría, esas gotitas lujuriosas que sobajean con ímpetu mi auto intentan empañar el vidrio para que no vea a la señora que viene apurada por el camino hacia el paradero, pero la veo de todas formas... abro la ventana y siento la lluvia en mi mano... al llegar a la entrada del camino a casa, me reciben los fieles y alborotados canes que de alegría me tapan el paso, estaciono lentamente y espero a que se sacudan de la lluvia (ya he cometido el error de bajarme antes de la sacudida perruna) y los miro directamente a esos ojitos pacíficos y honestos, mi sonrisa me delata, los adoro... entro a casa, está tan tibia, con olor a arándanos y azúcar, a hogar, a cariño; del sofá sale Cuchiddas apurada, se planta frente a mi y gruñe invitándome a seguirla hasta su plato de comida... paro frente a los cristales y veo la lluvia, los perros jugando y un tímido rayo de sol... de pronto, me invade un involuntario sentimiento de gratitud...