martes, 5 de febrero de 2013

Nada como la ropa limpia...

Hace bastante tiempo, la tecnología llegó para facilitarnos la vida, y con esto me refiero a la nunca bien ponderada lavadora automática... es de conocimiento público la efectividad y rapidez con la que esta maquina lava la ropa, casi mágico, sin embargo hay algo para lo que la tecnología aun no ha inventado nada, el tedioso tendido o doblado de la ropa seca, atroz...
Después de 2 semanas sin lavar, me di cuenta de que era hora de hacerlo, la montaña de ropa en el rincón de mi pieza ya no me permitía abrir las puertas del closet.
Cuchiddas, además, insistía constantemente en subirme los calcetines y la ropa interior sucia a la cama, mientras maullaba lastimeramente, así como diciéndome "oye, no seas indigna, mira como tienes la pieza", en fin, me levanté temprano y bajo la estricta supervisión de Cuchis lavé mas de 3 cargas de ropa, la tendí y esperé orgullosamente que se secara al frondoso sol de Diciembre...
Esa tarde Cuchis sintió que era hora de ensuciarse, así que como casi nunca, salió al patio mientras me obligaba a esperarla en la puerta, y se revolcó en la tierra, jugueteando con las ramitas de la parra y llevándome hojas llenas de pequeñas arañas solo con el afán de verme gritar... ella es así.
Era tan entretenido lo que hacía, que volvió a comer y siguió jugando hasta que el sol comenzó a prepararse para desaparecer, fue el momento en que me di cuenta de que la ropa, ya debería estar seca, limpia y perfumada (que rico)... la des tendí, y en varios viajes la dejé sobre mi cama, no me preocupé de Cuchis por que jugaba alegremente en el patio, pero hacía tanto calor, que volví a la cocina una vez terminada mi labor, para tomar un vaso de mi Veneno Dulce (Coca "Lais")... y contemplé la puesta de sol desde la ventana... Después de bastante rato, evadiendo el hecho de que tenía que volver a doblar y ordenar ropa, subí las escaleras, con las piernas pesadas, a cumplir mi labor doméstica... y comencé... dobla, dobla, dobla, estira  dobla, dobla... cuando iba en la 3 o 4 prenda, tiro un pantalón de entre las ropas, y salta de entre las ellas Cuchis, totalmente dispuesta a apoderarse de mis jeans recién lavados, forcejeamos, pero ella ganó, no podía creerlo, como entró a semejante cerro de tela??, comencé a escarbar, y descubrí que Cuchiddas, al verse llena de tierra por la tarde de juegos, vio en las ropas limpias una estupenda oportunidad para limpiarse... imagino que supuso que yo las había puesto allí para ella.

22 de Noviembre del 2012

Hoy Cuchiddas me trajo un papel del baño, estaba tan contenta con su obsequio y lo miraba mientras lo acercaba a mi pierna... disimuladamente lo boté, y dormimos abrazadas toda la mañana... mas tarde, me puse a cocinar carne, y mientras la desmenuzaba, ahí estaba ella, dejándome saber que quería un trozo... EXIGIÉNDOLO!!!, así que le di, y se revolcaba después de comer... por supuesto, me trajo otro regalo ahora que nos acostamos, un montón de figuiritas de pellet, que dejó amorosamente dentro de mis pantuflas, aunque claro, subió a la cama algunas para ella, por si sentía hambre durante la noche, pero por supuesto, a mi me trajo muchas mas... muy babeadas... tanto me quiere?, soy tan feliz!!!

lunes, 4 de febrero de 2013

Un día como cualquier otro...

Desperté esta mañana, con la luz del sol en mis ojos, luego de mirar a Claudio, quien dormía plácidamente, miré a Cuchiddas, estaba totalmente entregada al placer de dormir, sus patitas estiradas y su prominente pancita que se inflaba al ritmo de su respiración indicaban que cualquier cosas que quisiera hacerle pasaría desapercibida... me incorporé lentamente sobre la cama y comencé a acercar mi dedo indice hacia su estiradísimo tórax, cuando estaba a 2cm de ella, levanta rápida, pero elegantemente su cabeza y me mira fijamente, sin maulllar, sin abrir la boca y sin pestañar... nos miramos fijamente durante 2 o 3 segundos (parecieron ser por lo menos 20 en el momento), y comprendí que cuando yo voy, Cuchiddas ya ha ido y vuelto varias veces... soy una mujer domesticada por su gata, nada que hacer...