lunes, 4 de febrero de 2013

Un día como cualquier otro...

Desperté esta mañana, con la luz del sol en mis ojos, luego de mirar a Claudio, quien dormía plácidamente, miré a Cuchiddas, estaba totalmente entregada al placer de dormir, sus patitas estiradas y su prominente pancita que se inflaba al ritmo de su respiración indicaban que cualquier cosas que quisiera hacerle pasaría desapercibida... me incorporé lentamente sobre la cama y comencé a acercar mi dedo indice hacia su estiradísimo tórax, cuando estaba a 2cm de ella, levanta rápida, pero elegantemente su cabeza y me mira fijamente, sin maulllar, sin abrir la boca y sin pestañar... nos miramos fijamente durante 2 o 3 segundos (parecieron ser por lo menos 20 en el momento), y comprendí que cuando yo voy, Cuchiddas ya ha ido y vuelto varias veces... soy una mujer domesticada por su gata, nada que hacer...

No hay comentarios:

Publicar un comentario