Hace bastante tiempo, la tecnología llegó para facilitarnos la vida, y con esto me refiero a la nunca bien ponderada lavadora automática... es de conocimiento público la efectividad y rapidez con la que esta maquina lava la ropa, casi mágico, sin embargo hay algo para lo que la tecnología aun no ha inventado nada, el tedioso tendido o doblado de la ropa seca, atroz...
Después de 2 semanas sin lavar, me di cuenta de que era hora de hacerlo, la montaña de ropa en el rincón de mi pieza ya no me permitía abrir las puertas del closet.
Cuchiddas, además, insistía constantemente en subirme los calcetines y la ropa interior sucia a la cama, mientras maullaba lastimeramente, así como diciéndome "oye, no seas indigna, mira como tienes la pieza", en fin, me levanté temprano y bajo la estricta supervisión de Cuchis lavé mas de 3 cargas de ropa, la tendí y esperé orgullosamente que se secara al frondoso sol de Diciembre...
Esa tarde Cuchis sintió que era hora de ensuciarse, así que como casi nunca, salió al patio mientras me obligaba a esperarla en la puerta, y se revolcó en la tierra, jugueteando con las ramitas de la parra y llevándome hojas llenas de pequeñas arañas solo con el afán de verme gritar... ella es así.
Era tan entretenido lo que hacía, que volvió a comer y siguió jugando hasta que el sol comenzó a prepararse para desaparecer, fue el momento en que me di cuenta de que la ropa, ya debería estar seca, limpia y perfumada (que rico)... la des tendí, y en varios viajes la dejé sobre mi cama, no me preocupé de Cuchis por que jugaba alegremente en el patio, pero hacía tanto calor, que volví a la cocina una vez terminada mi labor, para tomar un vaso de mi Veneno Dulce (Coca "Lais")... y contemplé la puesta de sol desde la ventana... Después de bastante rato, evadiendo el hecho de que tenía que volver a doblar y ordenar ropa, subí las escaleras, con las piernas pesadas, a cumplir mi labor doméstica... y comencé... dobla, dobla, dobla, estira dobla, dobla... cuando iba en la 3 o 4 prenda, tiro un pantalón de entre las ropas, y salta de entre las ellas Cuchis, totalmente dispuesta a apoderarse de mis jeans recién lavados, forcejeamos, pero ella ganó, no podía creerlo, como entró a semejante cerro de tela??, comencé a escarbar, y descubrí que Cuchiddas, al verse llena de tierra por la tarde de juegos, vio en las ropas limpias una estupenda oportunidad para limpiarse... imagino que supuso que yo las había puesto allí para ella.
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